20 junio 2006

Guijarro

-Pequeño saltamontes, estarás listo cuando puedas quitarme este guijarro de la mano. Eh, pero... dónde está el guijarro?
-Ejem, no está.
-Cómo, porqué?
-Honorable maestro, lo tomé ayer a la noche mientras dormías bajo el efecto del sedante que mezclé en la sopa, abrí con una ganzúa e hice todo sin que te despertaras. No dejé marcas sobre el piso de arroz.
-Dame el guijarro ahora mismo!
-Ejem, lo vendí.
-Cómo?
-Sí, diciendo que era el guijarro del honorable maestro, con ese dinero me tatué la sagrada imagen del tigre y el dragón, para evitar quemarme con la olla.
-...ya estás listo, vete...

Pequeño saltamontes dejaba a un maestro consternado, preguntándose fuerte alguna cosa, y con los dientes apretados. Afuera el día estaba hermoso y el pasto crecía verde.

Etiquetas: