08 noviembre 2005

La falla

Y apretó, y apretó, mientras la adrenalina amenazaba con hacerle estallar la cabeza, pero un poco pispiaba pa' bajo a ver qué pasaba, o mejor dicho, qué no pasaba. De a poco, la cara de estúpido feliz se fue modificando hasta ser la cara de un estúpido estúpido. Temblaba, temblaba como una hoja, aunque jamás vi temblar una hoja tanto como este pobre. En realidad jamás vi temblar una hoja. Aunque mejor dicho no me interesa si las hojas tiemblan. Aunque no creo que tiemblen. Examinaba el pulsador no para buscar una explicación, sino más bien para echarle la culpa. Insolente, irrespetuoso, qué se creía el maldito. Esa falla dejó sin sentido gran parte de su vida, le arruinó años de planeamiento y arrancó de cuajo mucho de su coraje, cultivado por los años de lectura e indignación. En fin, aquí ya no hay más nada por hacer, esta batalla la perdí. Se alejó caminando triste, mientras buscaba otro pulsador que tenía destinado al Banco Nacional.

Y si tiemblan, por qué lo hacen? A qué le tienen miedo? Será el viento un compañero infiel, será la lluvia cruel, o será el desasosiego de la continua suspensión.

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