17 mayo 2005

El puente

El puente era un juego, siempre lo había sido.
Nunca supe si llegó a tener noción del peligro, aunque no lo creo.
Ella era feliz y eso era lo que importaba.
Si la hubieras visto, con sus brazos haciendo avioncito, sonriendo y corriendo sobre la baranda de piedra.
Te juro que no me importaba nada más, en los ratos en que ella era feliz yo me sentía vivo, me sentía padre y creía estar haciendo lo correcto.
La última vez salimos del hospital bien temprano, deseaba ver la mañana, acomodé la silla cerca del puente, de ninguna manera hubiera soportado cruzarlo sentada, como una inválida, ella solita se sentó sobre la baranda, con las piernas hacia el río. Fue cuenstión de ir a buscar la silla y al darme vuelta venía caminando por la maldita baranda, pero sonreía, tenía las mejillas rosadas, era un solcito, con los rulos rojizos bien enredados, como debe ser en una niña.
No pude moverme.
No pude reprimirla.
No pude sacarla del río.
No pude verla morir en una cama.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

llegó al corazón, e hizo temblar mis ojos, casi casi derramando lagrimas..

Demorgan dijo...

Gracias.

Flor S dijo...

Lloro por dentro. Muy, muy fuerte...

Demy dijo...

Perdón...
Escribir a veces es tan impune...