Cae la noche espiralada sobre sábanas ocres.
El cobrizo metal sustenta el escaparate babilónico de calma nocturna.
Una brisa fresca pasea entre las palmeras.
Pero la arena se mantiene caliente, reacia a acompañar los sueños de esta noche tranquila.
Son las primeras horas de silencio en la ciudad desierto y la sangre todavía humedece algunas intersecciones.
8 comentarios:
Por eso no uso sábanas ocres.
En realidad, tampoco uso sábanas.
Prefiero vigilar las intersecciones recostado en alguna palmera, siendo el GPS para el paseo de cada brisa.
Y la sangre la soñé. Estoy seguro.
Conque es usted el que duerme desnudo colgado de las palmeras!
No sé si sábanas, pero tápese con una hoja aunque sea, no está bien que un conde ande mostrando sus partes pudendas...
Mire, plebeyo... por empezar, sepa que en la nobleza no tenemos "partes pudendas", sólo tenemos "partes pudientes", adineradas, acaudaladas y acorazadas.
Luego, dormir sin sábanas no significa dormir desnudo. Yo nunca me desprendo de mi chambergo y de mi capa. Y no, taparme con una hoja no, porque después, cuando me despierto, aparece toda escrita y no tengo ni idea de dónde salió la tinta... o sea...
Se me va a resfriar, y luego una palmera con estornudos nocturnos me espanta a las cortesanas.
El problema de las palmeras que estornudan son los pañuelos. ¿Quién le ataja los cocos a semejante desparramo?
Ah, y otra cosa, avíseme dónde consigue cortesanas... porque yo sólo consigo cortenfermas. Cuestiones de linaje, parece.
3 cortesanas con fractura de cráneo por cocos estornudados, así no hay negocio que aguante. Por usted terminé con una verdulería.
Bueh, lo introduje en el maravilloso mundo del emprendimiento y la superación personal, achicoria de por medio, y encima se queja.
(Consulta... ¿regala el perejil?)
Se los puede llevar todos, si los aguanta... no hay devolución.
Publicar un comentario