"Pero yo contrataqué con una argucia muy sencilla. Cuando él decía algo que nadie más de él mismo podía comprender, yo contestaba con algo que ni siquiera yo podía comprender".
Mire, yo lo consolaba. ¿Sabe las veces que tocaba a mi puerta sollozando que "Dioses... estoy fuera de mí y tengo frío... ¿qué puedo hacer?" Y yo lo tenía que meter de vuelta adentro, convencerlo y mandarlo a escribir.
4 comentarios:
Nada mejor que estar "fuera de sí" para evitar el riesgo de comprenderse. Se lo decía mucho eso, yo, a Chester, mientras tomábamos mates.
Así que era ustede el que le metía esas ideas al pobre Gilberto.
Mire, yo lo consolaba. ¿Sabe las veces que tocaba a mi puerta sollozando que "Dioses... estoy fuera de mí y tengo frío... ¿qué puedo hacer?" Y yo lo tenía que meter de vuelta adentro, convencerlo y mandarlo a escribir.
Y hacía bien.
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