Al cabo de un tiempo, surgía del bosque un animal, tal vez un ciervo, y le observaba con cautela. Ford seguía sonriendo con los ojos tiernos y brillantes, pareciendo irradiar un amor profundo y universal, un amor que se extendía y abarcaba a toda la creación. Una quietud maravillosa, pacífica y serena, que emanaba de aquel hombre transfigurado, descendía por la campiña circundante. El ciervo se acercaba poco a poco, paso a paso, hasta casi frotar el hocico contra Ford Perfect, que entonces extendía los brazos y le rompía el cuello".
Douglas Adams - Guía del autoestopista galáctico
6 comentarios:
Linda metáfora del marketing...
El marketing últimamente lo que menos transmite es tranquilidad y paz, se ha convertido más que nunca en una fuente de ansiedad constante, casi violenta.
Secretamente sostengo, alimento y delineo una teoría que enuncia que el fin del mundo llegará de las manos del marketing.
Que es lo mismo que decir que llegará de la mano de la ambición humana.
Que es lo mismo que decir que no hay nada mejor que un humano para destruir a un humano.
Y agrego.
Si algún día fuéramos invadidos por marcianos y éstos se preguntaran, rascándose la marciana cabeza, cómo cuernos aniquilarnos, no pasarían más de dos o tres horas hasta que les lleguen ofertas de "consultorías humanas especializadas en la aniquilación humana"... Porque así somos de encantadores.
Les venderemos los mejores servicios de autoexterminio, los haremos pagar hasta el último dólar marciano, pero durante la ejecución del proyecto, un tercio del personal se irá a trabajar a mejores empresas de exterminio, el otro tercio estará de paro exigiendo mejores sueldos y el tercio que queda estará formado por completos inútiles. Tranquilo, venceremos sin querer a cualquier extraterrestre, siendo simplemente humanos. Ni hablar si le llegamos a mostrar las redes sociales...
Totalmente. No nos extinguimos sólo porque no se nos canta. Y que vengan de a uno... que vengan... psss.
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