27 julio 2026

Ondas en el desierto

Cuando corriste por esos alterados paisajes de soledad, el páramo no supo qué pasaba, y qué debía hacer entonces. Suspendió toda actividad y dejó que los tonos del cielo se fundieran mientras atardecía, o amanecía, en colores irreales. Era un cielo privado de cielo y su reposo. La vida del páramo, si es que existía, se alteró por un momento, lo suficiente para ver el ondular de tus cabellos. Pero tus sentimientos eran tan ajenos a los de ellos, ese mundo de semivida, que poco más podían hacer.

Luego el páramo y sus habitantes lamentaron haberte privado de su cielo, pensaron que te hubiese gustado verlo, y quizá acompañarlos unos minutos más.

06 mayo 2026

Propuestas sobre el estaño

Una estrepitosa conciencia del incómodo sustento que transpira de forma desmedida. Mientras piensa los estragos ilusorios de su propia incapacidad, también ilusoria pero tan real y mortífera, que ha inutilizado gran parte de su vida. Y la experiencia, vana, silenciosa, mientras la sangre que brota de esa fuente impacta muriendo contra el cemento. Inevitable.
-Si fuera más simple, querido, habría infinitamente menos arte en el mundo -Su mirada era indescifrable, pero ese lunar estaba pintado de manera muy tosca-. Dame tus ojos y yo te distraeré.
-No confío en tus intenciones.
-No importa, porque soy tu única opción -Y se acomodó las tetas dentro de su inmensa humanidad.

28 abril 2026

Al calor de la sangre

Cae la noche espiralada sobre sábanas ocres.
El cobrizo metal sustenta el escaparate babilónico de calma nocturna.
Una brisa fresca pasea entre las palmeras. 
Pero la arena se mantiene caliente, reacia a acompañar los sueños de esta noche tranquila.
Son las primeras horas de silencio en la ciudad desierto y la sangre todavía humedece algunas intersecciones.

24 abril 2026

Pequeñas libertades encapsuladas

Fuiste catalogada por la espuma de la sal como la mujer de los ojos azules. Y en el corazón de los hombres rotos, reverbera una amarga añoranza.
El amor de estas playas se cuece en pequeñas cápsulas humeantes, sumidas bajo un sol severo e indiferente, ávido de matarnos a todos si pudiera.
Fuiste bendecida con la elección del deseo perpetuo, como si tu piel y tu cabello pudieran hacer otra cosa.
Anclada en aquella esquina de atracciones milenarias y viejos anuncios descoloridos, resquebrajados, ejercés la ilusión del libre albedrío sin intención, ni suerte.

23 abril 2026

Las oportunidades mueren a las doce

Doce es la hora de la muerte.
En la inconsciencia del reloj, las cucharadas de remanencia aplastan el espanto adquirido únicamente a fuerza de aplomo y consideración.
Doce es hemorragia, una explosión de incontinencia verbal que demuele paredes, dibuja tragedias en los pisos y escatima los disturbios amables tapizados de percal.
Doce es la sana adolescencia que rebusca en ofuscados estantes inconclusos de moluscos miopes, torpes como tinajas deslucidas y apiladas a la sombra de algún rincón. Y sólo encuentra agónicas marcas de albañiles cansados, tras innumerables filas que rumbean por el mero hecho de existir, y continuar haciéndolo.

Irresponsable, si tal concepto existe, es el mundo.

Callan y ascienden multitudes embotadas de colaciones baratas, día tras día, vida tras vida, tejiendo una historia torpe y simple que no se aleja nunca de las primera puntadas.
La canción es siempre la misma, sólo varían las escalas al por mayor.

Doce es el final.
Hasta el segundo siguiente.

22 abril 2026

De métodos y articulaciones

"El método de Ford parecía consistir fundamentalmente en quedarse quieto y sonreír durante un rato.
Al cabo de un tiempo, surgía del bosque un animal, tal vez un ciervo, y le observaba con cautela. Ford seguía sonriendo con los ojos tiernos y brillantes, pareciendo irradiar un amor profundo y universal, un amor que se extendía y abarcaba a toda la creación. Una quietud maravillosa, pacífica y serena, que emanaba de aquel hombre transfigurado, descendía por la campiña circundante. El ciervo se acercaba poco a poco, paso a paso, hasta casi frotar el hocico contra Ford Perfect, que entonces extendía los brazos y le rompía el cuello".

Douglas Adams - Guía del autoestopista galáctico

21 abril 2026

De manuales que no existen

Asumir que no tenemos la capacidad de concebir el todo es inaceptable.
Pero tener la capacidad para comprender que no tenemos la capacidad, es casi perverso.