“...para hacer el proyecto de esta casa, infectado de ecos, es cierto, pero a prueba de bombas”.
“Creo que perdemos la inmortalidad porque la resistencia a la muerte no ha evolucionado; sus perfeccionamientos insisten en la primera idea, rudimentaria: retener vivo todo el cuerpo”.
“Viví (...) ocupadísimo en no morirme de hambre”.
“Son diminutas y ásperas. Corté unas cuantas. No tienen esa monstruosa urgencia en morirse (flores)”.
“...en la soledad es imposible estar muerto. Para resucitar debo suprimir a los testigos”.
“...el agua, en silencio, como una vaselina de bronce, forzándome las vías respiratorias”.
“El hecho de que no podamos comprender nada fuera del tiempo y del espacio tal vez esté sugiriendo que nuestra vida no sea apreciablemente distinta de la sobrevivencia a obtenerse con este aparato”.
“Si admito la malicia, ¿por qué desecho la distracción, la casualidad?”.
“Considero que este pensamiento es un vicio: lo escribo para fijarle límites, para ver que no tiene encanto, para dejarlo”.
“Puede pensarse que nuestra vida es como una semana de estas imágenes y que vuelve a repetirse en mundos contiguos”.
“Si a Morel se le hubiera ocurrido grabar los motores...”.
“Es ya costumbre de mis teorías más lucidas deshacerse al día siguiente, quedar como pruebas de una combinación asombrosa de ineptitud y entusiasmo”.
Adolfo Bioy Casares - La invención de Morel