Una estrepitosa conciencia del incómodo sustento que transpira de forma desmedida. Mientras piensa los estragos ilusorios de su propia incapacidad, también ilusoria pero tan real y mortífera, que ha inutilizado gran parte de su vida. Y la experiencia, vana, silenciosa, mientras la sangre que brota de esa fuente impacta muriendo contra el cemento. Inevitable.
-Si fuera más simple, querido, habría infinitamente menos arte en el mundo -Su mirada era indescifrable, pero ese lunar estaba pintado de manera muy tosca-. Dame tus ojos y yo te distraeré.
-No confío en tus intenciones.
-No importa, porque soy tu única opción -Y se acomodó las tetas dentro de su inmensa humanidad.
-Si fuera más simple, querido, habría infinitamente menos arte en el mundo -Su mirada era indescifrable, pero ese lunar estaba pintado de manera muy tosca-. Dame tus ojos y yo te distraeré.
-No confío en tus intenciones.
-No importa, porque soy tu única opción -Y se acomodó las tetas dentro de su inmensa humanidad.
7 comentarios:
Cuánto tiempo que perdemos, en la vida, desconfiando.
Entre lo inutilizado por incapacidad, lo perdido desconfiando, y lo que tardamos en acomodarnos las tetas, al final, se nos va la sangre sin que hayamos hecho ni una mínima transfusión de arte que valga la pena.
(Pero penar lo que vale nos sale muy bien, eso sí).
Al fin de cuentas, no sé si se puede hacer otra cosa mas que perder el tiempo...
Y, sí... se puede comprar un DeLorean y ahí la cosa cambia.
Sí, podemos perder tiempo por adelantado.
Claro, viajar a perder el tiempo futuro. Tan meritorio como poco cinematográfico. Nadie nos filmará. En fin, lo de siempre...
Pero quién nos quita la siguiente reflexión: "ya estaba muerto mientras seguía perdiendo tiempo" Y la cantidad de crisis que desataremos en los autores de autoayuda, vale la pena Conde.
Claaa... Imagino a más de un autor de manuales contra la procrastinación sufriendo un ACV.
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