Me duermo me duermo me duermo. Suena el teléfono.
Otra vez:
Me duermo me duermo me duermo. Suena el teléfono.
A los 10 minutos:
Me duermo me duermo me duermo. Suena el maldito teléfono.
Grrr.
Y así sistemáticamente. Hasta que desisto, me hago un café con dos cucharaditas de mal humor y me quedo despierto. Por supuesto que no suena más el teléfono, pero sé que está esperando, alguien está a punto, esperando, llegando a la puerta, todo en vilo, suspendido. El futuro con ojos entrecerrados, decidido a romper las pelotas.
Voy a tener que dormir a la noche, no queda otra.
Estoy empezando a pensar que realmente vengo a trabajar y eso, eso...
Eso no.
31 julio 2010
27 julio 2010
No hay que pispiar
Podemos alejarnos de nosotros mismos tanto como queramos, hay toda una estructura armada y aceitada para hacer esto de la forma más efectiva posible (recuerdo un fragmento de "Farenheit 451" que leí en un blog amigo), pero cuando ya se abrieron ciertas puertas, aquello que dejaste entrar no se pierde más, te sigue para siempre. O te destruye, o te ilumina.
Miríada
Alisar el entrecejo para esuchar dolor.
Sentir el ciento volando y desear.
Vos y esa lágrima cayendo miraban al cielo.
Tomaste aquella decisión apresurada.
Creciste sin saber todavía. Años.
Sentir el ciento volando y desear.
Vos y esa lágrima cayendo miraban al cielo.
Tomaste aquella decisión apresurada.
Creciste sin saber todavía. Años.
10 julio 2010
09 julio 2010
08 julio 2010
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