Las calles no sienten los espasmos de tu noche.
Aislada en el vestido de edredón,
camuflado de frío y sombra,
sentís la nieve desagotar por el cauce de tus venas.
Mientras las horas, una a una, humedecen los calcáreos.
Aislada en el vestido de edredón,
camuflado de frío y sombra,
sentís la nieve desagotar por el cauce de tus venas.
Mientras las horas, una a una, humedecen los calcáreos.