-Vos buscás hadas, pero mis alas son de alambre y tela.
-Pero alas al fin.
-En un tiempo las creí verdaderas, pero no te puedo engañar con esa ilusión.
-¿Y si busco ilusión?
-Al final de cada ilusión hay una pared.
-¿Duele?
-Depende de la fe.
-¿Entonces?
-No puedo más que postrarme ante vos y revelarme vacío.
-No, vacío no.
-No toques nada, todo lo que ves contamina.
-¿Cómo sabés? La alquimia de una persona puede ser más poderosa de lo que vos pensás.
-Pestilencia y dolor, están todas probadas.
-Este reloj...
-No lo toques, te prevengo, en el fondo te amo de la manera más sana. Atrás, ahora.
-Me sirve.
-Por qué?
-Me recuerda la muerte, cada movimiento de las agujas la acerca.
-Quizás sea el invento más macabro que haya generado el hombre en su inocencia.
-Me lo llevo.
-Por favor no caigas en la trampa. Soy una trampa. Date cuenta.
-Ya lo sé -le acaricia la mejilla.
-Te juro que no.
-Gracias.
-Lo siento, te amo demasiado.
-Yo no.