29 agosto 2010

De las inconveniencias de usar traje

Cuando emergí de la panza de mi madre, lo que vulgarmente se conoce como nacer, lo hice usando un bonito traje a medida que tuve el cuidado de ir confeccionando durante los meses de ocio dentro de la cueva espacial. Si bien este no pudo permanecer seco ni un solo momento, sería bueno aclarar que tampoco destiñó ni achicó, lo cual me llena de orgullo. Llegado el momento de salir, cuando se empezaban a ver luces y escuchar sonidos molestos desde el exterior, dije a viva voz pero sin las características groseras de un grito:
“-Momento, que puedo solo” y entre tironeos y flexiones me las arreglé para sacar una pata. Se ve que el obstetra no quiso perder su parte de protagonismo porque cuando ya tenía todo medio cocinado y terminaba de alisar algunas arrugas para sacar la cabecita, me tomó de las dos piernas y me sacó de sopetón, con lo que quedó el sombrero adentro y la verdad que no lo vi salir en todo ese día, ni en los siguientes, hasta que me dio pudor reclamarlo o avisar sobre su existencia (más tarde entendí lo de la placenta y todo eso, es que a uno le informan tan poco, ni siquiera le preguntan si quiere salir y cuándo, aunque no sea más que una formalidad). Recuerdo que al estar frente a frente, abrí bien los ojos para mirar al tipo que me había arruinado ese momento glorioso, planificado durante meses, los pasos que había ensayado para presentarme con total elegancia (mientras creían que el bebé pateaba “-uy mirá gordo, va a ser futbolista”, “-no no no, va a ser lo que tenga que ser o no será una licuadora, por lo menos”), el corto pero profundo discurso de bienvenida que había creado en un instante de inspiración literaria extrema (esos no eran cigarrillos de chocolate), la cabeza descubierta a falta de mi tan querido sombrero, en fin, abrí bien los ojos y le sostuve la mirada de forma inquisitiva durante largo tiempo, dejándole entrever que tan pronto tuviera la suficiente edad lo iría a buscar en medio de otro parto para regalarle unas sesiones de desfibrilación anticipada porque uno nunca sabe, ante la duda mejor estar cubierto ($4.- por persona). Sostenido como estaba con una mano y viendo venir la otra para la caricia fingida o la palmada en mis zonas pudendas, me apresuré a sacar el traje (sin perder la clase o la delicadeza, por supuesto) y lo colgué usando sus dedotes como un bonito perchero, luego de lo cual, mientras los señores de delantal blanco se miraban entre sí sin entender todavía bien qué estaba pasando, me senté en la cama al lado de mi madre-hogar como buen niño que soy, inspiré profundamente y me puse a llorar.

31 julio 2010

Somnus interruptus

Me duermo me duermo me duermo. Suena el teléfono.
Otra vez:
Me duermo me duermo me duermo. Suena el teléfono.
A los 10 minutos:
Me duermo me duermo me duermo. Suena el maldito teléfono.
Grrr.
Y así sistemáticamente. Hasta que desisto, me hago un café con dos cucharaditas de mal humor y me quedo despierto. Por supuesto que no suena más el teléfono, pero sé que está esperando, alguien está a punto, esperando, llegando a la puerta, todo en vilo, suspendido. El futuro con ojos entrecerrados, decidido a romper las pelotas.
Voy a tener que dormir a la noche, no queda otra.
Estoy empezando a pensar que realmente vengo a trabajar y eso, eso...
Eso no.

27 julio 2010

Ahí estoy


Edward Hopper - Soir Bleu - 1914
(gracias Lucas)

No hay que pispiar

Podemos alejarnos de nosotros mismos tanto como queramos, hay toda una estructura armada y aceitada para hacer esto de la forma más efectiva posible (recuerdo un fragmento de "Farenheit 451" que leí en un blog amigo), pero cuando ya se abrieron ciertas puertas, aquello que dejaste entrar no se pierde más, te sigue para siempre. O te destruye, o te ilumina.

Miríada

Alisar el entrecejo para esuchar dolor.
Sentir el ciento volando y desear.
Vos y esa lágrima cayendo miraban al cielo.
Tomaste aquella decisión apresurada.
Creciste sin saber todavía. Años.

10 julio 2010

Both sides

Sí, admiro tu belleza interior.
Lástima que no seas reversible.

Como las camperas, ¿viste?

09 julio 2010

Duermevela

Hablar en sueños,
siempre lastima.

Mejor mantener la boca cerrada,
o despertar.

03 julio 2010

Que no valen nada

Las entrañas revueltas al compás de la soledad. Sin energías para detener esa música.
Entrecierro las puertas del futuro para ver tan solo ese paisaje desolador que me invento. Dejo pasar indefenso los dardos que me disparan sin piedad desde lugares lejanos, y aciertan siempre. Fundido al cemento que no acaba más allá del horizonte, anclado contra mi voluntad por ella misma, veo como la tristeza desagota y deja una cáscara vacía, arrugada.
No termino de contar los pedazos desparramados de una integridad que nunca fue.

Un carbón que se muere y recuerda sus coronas.

02 julio 2010

Hadas tejidas

-Vos buscás hadas, pero mis alas son de alambre y tela.
-Pero alas al fin.
-En un tiempo las creí verdaderas, pero no te puedo engañar con esa ilusión.
-¿Y si busco ilusión?
-Al final de cada ilusión hay una pared.
-¿Duele?
-Depende de la fe.
-¿Entonces?
-No puedo más que postrarme ante vos y revelarme vacío.
-No, vacío no.
-No toques nada, todo lo que ves contamina.
-¿Cómo sabés? La alquimia de una persona puede ser más poderosa de lo que vos pensás.
-Pestilencia y dolor, están todas probadas.
-Este reloj...
-No lo toques, te prevengo, en el fondo te amo de la manera más sana. Atrás, ahora.
-Me sirve.
-Por qué?
-Me recuerda la muerte, cada movimiento de las agujas la acerca.
-Quizás sea el invento más macabro que haya generado el hombre en su inocencia.
-Me lo llevo.
-Por favor no caigas en la trampa. Soy una trampa. Date cuenta.
-Ya lo sé -le acaricia la mejilla.
-Te juro que no.
-Gracias.
-Lo siento, te amo demasiado.
-Yo no.

16 junio 2010

Puedes creerte todo lo que quieras

"Ella: ¿Me amas con todo tu corazón y toda tu alma?
Él: Uh huh.
Ella: ¿Piensas que soy la chica más guapa del mundo y que no tengo parangón?
Él: Sí, por supuesto.
Ella: ¿Piensas que mis labios son como pétalos de rosa, mis ojos límpidas piscinas, mi pelo como la seda?
Él: Sí.
Ella: Oh, dices las cosas más bonitas".

Osho - El martillo en la roca

07 junio 2010

Nacer

Necesito calor, el sol está frío y apoyar las manos en el vidrio no ayuda. El sol no funciona.
Es la época.
Necesito dormir, la noche me despierta y me mira. Acostarme no ayuda. La noche vigila sin importar que le suceda el día.
Es la época.
Soy una máquina, las cosas me ocurren, no tengo dominio ni voluntad.
Integridad.
Soy muchos que ni siquiera se quieren (oh sí, el egoísmo funciona por dentro).
Libertad.
Ese estado lejano que creemos poseer y somos tan necios.
La gente juega, discute, se coge, se mata. Con suerte en el último minuto… pero sólo a veces.
Nacer, el pájaro quiere nacer. No sabe cómo. ¿Realmente quiere? ¿Para qué?
Vamos, a seguir jugando.

29 mayo 2010

Jugar con trampa

Es más simple jugar a la melancolía cuando alguien que te quiere está por venir, lo difícil es mirar el ondular de las hojas.

Negocios

-No vas a hacer negocio conmigo.
-Ya sé, soy muy mala para los negocios.

...y me enamoré al instante.
(tardó un tiempo en darse cuenta de que realmente había hecho un mal negocio)

22 mayo 2010

Nostalgia

"No hay nostalgia peor...
que añorar lo que nunca jamás sucedió".

Joaquín Sabina - Con la frente marchita

Destino

"Quiero llevarte conmigo,
y no voy a ninguna parte".

Andrés Calamaro - Paloma

19 abril 2010

Cambio

"Dame dame dame un poco de tu amor,
yo a cambio te ofrezco una montaña de dolor".

Andrés Calamaro - El Salmón

13 mayo 2008

Fair play

La naturaleza y el ser humano están compitiendo para ver quién mata más gente de un saque.

08 abril 2008

22 marzo 2008

Personal III

Ese muro frío, bajo el oscuro gris plomizo del cielo.
Ese frío que llega a los huesos, y se convierte en vapor exhalado con dolor.
Esos carteles descoloridos, a medio arrancar, amontonados unos sobre otros.
Que gritan.
Mirar el cielo por sobre el muro y no ver una palabra.
Caminar de un lado a otro con gorra y abrigo en el cuello, mientras los pómulos se congelan y los ojos lloran.
Los cuencos vacíos de los ojos de los edificios no dicen una palabra.
El cemento en su fisonomía más ruda, despojada de cualquier cuidado gracias al sentimiento más profundo, que pone coto al odio sin fundamento.
Recostarse sobre el muro y ser absorbido sin entender los extremos del absurdo.
La física establece una impotencia que la decepción no puede destruir.
Volver a ningún lugar con las manos vacías dentro de los bolsillos.

Personal II

Necesito acariciar la piedra polvorienta de las viejas arcadas,
caminar en sandalias por suelos de mármol, cubiertos de tierra.
Necesito ver la perfecta conjunción de las construcciones con la naturaleza.
Alejarme de las piletas de escasa profundidad, mantenerme bajo los cielos claros, escapar de los densos azules.
Necesito pensar en cosas realmente importantes.

Personal I

Por qué no lograremos un cielo más claro?
Siempre este azul oscuro, grisáceo, tan cerca de nuestras narices.
Estoy cansado de lavar,
en estas piscinas de mármol,
de escasa profundidad.
Sobre un césped verde, ajeno. Indiferente.
A la intemperie, siempre.
El silencio de tormenta envuelve una tempestad completamente calma.

08 diciembre 2007

Conjunciones

Hay horas que duelen,
y lo saben,
pero poco pueden hacer,
más que mirar con piedad.

Hay espacios inmensos,
que conocemos,
como un simple cuarto.

Hay sombras al servicio de la tristeza,
que no vacilan,
ni por un instante.

La inmovilidad,
detrás de la nuca,
nos sostiene,
mientras nos mira,
y sonríe.

29 noviembre 2007

Refugios

"En tu mezcla milagrosa
de sabihondos y suicidas
yo aprendí filosofía... dados... timba...
y la poesía cruel,
de no pensar más en mí".

Enrique Santos Discépolo - Cafetín de Buenos Aires

12 agosto 2007

Racionalización

Descubrimos que la isla estaba completamente desierta mucho después de encontrar la máquina expendedora de gaseosas, lo que, en un principio nos confundió. La máquina estaba llena de bebidas y funcionaba gracias a la energía que proveía un molino de viento. Cualquiera hubiera pensado que romperíamos el vidrio para obtener las valiosas bebidas, pero no. Nos dedicamos veinte días a fabricar algún tipo de ficha que supliera una moneda de cualquier valor. Digo veinte días no como una meta prevista, sino porque a los veinte días obtuvimos el primer trago. Una vez que habíamos estudiado el sistema de extracción y, ante las primeras intenciones de discusión, dimos con la idea de racionalizar los tragos, por lo tanto distribuimos la misma cantidad de fichas para cada uno.
Pasaron dos días tranquilos. En el tercero se fue todo al carajo.
Una nueva variable nos tomó por sorpresa; ya quedaban muy pocas latas cuando en el fondo de una apareció la siguiente inscripción "Ganaste otra".

Todavía recordamos con cierto afecto aquella vieja y extraña máquina que enterró a dos de nuestros compañeros.

07 agosto 2007

Cría cuervos

"Es (por decirlo de una manera figurada) como si un autor cometiera un error al escribir y como si ese lapsus cobrara conciencia de sí mismo. Quizá no fuera un lapsus sino, en un sentido mucho más elevado, una parte esencial de la exposición entera. Es, pues, como si ese lapsus se rebelara contra el autor, de puro odio contra él, le impidiera corregirlo y dijera: «No, no quiero ser borrado, quedaré como testigo contra ti, como testigo de que eres un escritor muy mediocre»".

J. D. Salinger cita a Kierkegaard - Seymour: Una introducción

22 marzo 2007

3 cosas

"El hombre quiere para vivir: paz, trabajo y libertad. Pero quiere las tres cosas juntas y al mismo tiempo".

Enrique Pinti - Salsa Criolla

19 marzo 2007

Tendencias

"Hay una tendencia muy jorobada en la Argentina que consiste en creer que la vida está en otra parte".

Héctor Tizón - Etrevista Canal 7
(27-02-07)

15 marzo 2007

Pastoral

Estoy viendo a un pastor que, amparado en la religión cristiana intenta venderme todo tipo de amuletos sin sentido. Con la frente arrugada se desvive por mostrarme que tiene la solución a todos mis problemas y recrea situaciones irreales de la vida cotidiana como prueba de su compromiso. Hace exorcismos en vivo y en directo con gente que actúa mal, pero le pone ganas. Nos pide a todos que vayamos a sus misas (con los bolsillos llenos) y, cada tanto, aparece una señora contando cuánto le cambió la vida al ofrecer a Dios el último dinero que le quedaba.
Este pastor me habla de magia negra y trabajos, que él puede deshacer.
Y lo peor es que todo esto me molesta menos que su ridícula peluca.

14 marzo 2007

Diálogo con Dios

BENDER -Yo también fui Dios.
DIOS -Sí, lo vi. Lo hacías bien hasta que todos murieron.
Futurama

03 marzo 2007

Frases exactas

"Cuando este hombre está solo, se duerme".

"No era el aire miserable de aquel tipo lo que nos daba miedo, (...) sentíamos que elaboraba en su cabeza pensamientos de cangrejo o langosta".

"Un sol frío blanquea el polvo de los vidrios".

"en esos barrios extraños donde se fabrican las ciudades".

"Supongo que es por pereza que el mundo se asemeja de un día a otro".

Jean Paul Sartre - La Náusea

Poesía

"No era uno de esos rimadores intolerables que aprovechan el primer tête-a-tête para inflingirnos los abortos de su pluma".

JLB y ABC - Seis problemas para don Isidro Parodi

19 diciembre 2006

Similitud

"Es ya costumbre de mis teorías más lúcidas deshacerse al día siguiente, quedar como pruebas de una combinación asombrosa de ineptitud y entusiasmo".

Adolfo Bioy Casares - La invención de Morel




"cae una luz avara y razonable, semejante a la mirada que, después de una noche insomne, echamos a las decisiones tomadas con entusiasmo la víspera, a las páginas escritas sin tachaduras, de un tirón".

Jean Paul Sartre - La Náusea

20 septiembre 2006

Líderes

“...ante tanto salón alfombrado donde los líderes del mundo se reúnen a posar para los flashes sonriendo como fantoches de una galaxia lejana y sin el más mínimo encanto para redactar pactos que se rompen en el mismo momento en que se firman”.

Enrique Pinti - Galaxias de Poder
La Nación Revista 17-09-2006

ABC

“...para hacer el proyecto de esta casa, infectado de ecos, es cierto, pero a prueba de bombas”.

“Creo que perdemos la inmortalidad porque la resistencia a la muerte no ha evolucionado; sus perfeccionamientos insisten en la primera idea, rudimentaria: retener vivo todo el cuerpo”.

“Viví (...) ocupadísimo en no morirme de hambre”.

“Son diminutas y ásperas. Corté unas cuantas. No tienen esa monstruosa urgencia en morirse (flores)”.

“...en la soledad es imposible estar muerto. Para resucitar debo suprimir a los testigos”.

“...el agua, en silencio, como una vaselina de bronce, forzándome las vías respiratorias”.

“El hecho de que no podamos comprender nada fuera del tiempo y del espacio tal vez esté sugiriendo que nuestra vida no sea apreciablemente distinta de la sobrevivencia a obtenerse con este aparato”.

“Si admito la malicia, ¿por qué desecho la distracción, la casualidad?”.

“Considero que este pensamiento es un vicio: lo escribo para fijarle límites, para ver que no tiene encanto, para dejarlo”.

“Puede pensarse que nuestra vida es como una semana de estas imágenes y que vuelve a repetirse en mundos contiguos”.

“Si a Morel se le hubiera ocurrido grabar los motores...”.

“Es ya costumbre de mis teorías más lucidas deshacerse al día siguiente, quedar como pruebas de una combinación asombrosa de ineptitud y entusiasmo”.

Adolfo Bioy Casares - La invención de Morel

Transcurso

Caían migajas de un tiempo pasado, el recipiente tenía gusto a metal, y no me faltaba hierro.
Caían lentamente, casi degustando el aire, esponjosas.
Todo tiempo pasado fue mejor, en cada migaja me veo vivo, en el presente no tengo esa certeza.
Apoyado con las dos manos, apenas llego a la mesa, pero me intriga ver.

El viejo pez

“La puesta del sol es un momento difícil para todos los peces”.
“Me alegro de que no tengamos que matar las estrellas”.
“-Pez -dijo el viejo-. Pez, vas a tener que morir de todos modos ¿Tienes que matarme a mí también?”.

Hernest Hemingway - El viejo y el mar

Herramientas

"Cuando la única herramienta de que dispones es un martillo, una infinidad de objetos cobran aspecto de clavos".

Abraham Maslow

Sigue girando

La pasión se centra en el estado miserable de mi ser, los sueños no se rinden, desagotan su lujuria en cada racimo perdido de piel. Crean formaciones de musgo y de viejo tiempo, que detienen el ahora y el después no llega nunca. Pero todo sigue girando, la mega rueda no para.

De colectivos y melancolía

-La melancolía es ese colectivo en la noche de un Domingo frío, surcando las calles de un barrio desierto, con una sola persona dormida por pasajero. La melancolía es que ese colectivo pase por la puerta de mi casa y se pierda en la boca de la noche.
-No, lo siento, la melancolía sos vos en la puerta contemplando ese paisaje.
-Quién te dijo que yo estaba ahí.
-Vamos, que te conozco un poco.

Contra la ceguera

Una sociedad devastada, cubierta de tierra, respira el ocre polvo arremolinado en el aire. Ojos negros que combinan con la piel transpirada. Mantienen su felicidad gracias a una niña muy bonita, de ojos celestes y cabello rubio, una carita de ángel ajeno, pero muerta y embalsamada.
El cajón se destapa sólo unas veces al año.

14 septiembre 2006

Jué pucha

"Mi memoria es magnífica para olvidar".

"Yo no viajo para ir a alguna parte, sino por ir. Por el hecho de viajar. El asunto es moverse".

"Algo debe haber hecho mal o no sería tan famoso".

Robert Louis Stevenson

La frase

Hoy, en Escocia (por fortuna del destino o del azar) un hombre ha pronunciado la frase más bella que toda la historia de la humanidad habrá de recordar. Más bella incluso, de lo que una simple conciencia humana puede apreciar. Luego, y sin tomar noción de su hallazgo, cayó irremediablemente muerto. El resto corrió con la misma suerte en un corto lapso de tiempo.

Los dioses se han enfurecido.

03 julio 2006

Miradas

Miro a través del ojal de tu alma. Y no me gusta lo que veo.

Jirones de mi historia

"Los hombres sabios no se burlaban del ruso pues comprendían que estaba poseído del más sagrado berretín cósmico: el hombre quería vivir todas las vidas y estaba condenado a transitar solamente por una".

Alejandro Dolina – Crónicas del Ángel Gris

Sucias reflexiones

Ayer tiré el alma a la basura, estaba hecha harapos sucios. Ya no me cubría del frío siquiera. Hoy la quise recuperar pero ya se la habían llevado. Me revienta la efectividad de los basureros.

Sí nena

A veces siento vomitar el dolor de mi corazón.
Mancho la almohada con gotas de esa sangre.
Vacío de un sorbo los vasos de la culpa, me la trago sin más.
Sí, nena, te hago caso, siempre te hago caso, no te preocupes.

22 junio 2006

Pronóstico

Afuera ya caen las primeras bombas de la noche, pero el pronóstico dijo que por acá no hay peligro. Lástima que ya conocemos las precisiones del pronóstico.

20 junio 2006

Amarra

"Sentí cuando cayó en mis manos el hilito de sangre con que (el alma) estaba amarrada a mi corazón".

Juan Rulfo - Pedro Páramo

Guijarro

-Pequeño saltamontes, estarás listo cuando puedas quitarme este guijarro de la mano. Eh, pero... ¿dónde está el guijarro?
-Ejem, no está.
-¿Cómo, porqué?
-Honorable maestro, lo tomé ayer a la noche mientras dormías bajo el efecto del sedante que mezclé en la sopa, abrí con una ganzúa e hice todo sin que te despertaras. No dejé marcas sobre el piso de arroz.
-¡Dame el guijarro ahora mismo!
-Ejem, lo vendí.
-¿Cómo?
-Sí, diciendo que era el guijarro del honorable maestro, con ese dinero me tatué la sagrada imagen del tigre y el dragón, para evitar quemarme con la olla.
-... ya estás listo, vete...

Pequeño saltamontes dejaba a un maestro consternado, preguntándose fuerte alguna cosa, y con los dientes apretados. Afuera el día estaba hermoso y el pasto crecía verde.

Cobardía

"Yo deseaba ser militar, pero ahora sé que no me era posible porque soy muy cobarde. A medida que el hombre se vuelve más complejo, también se vuelve más cobarde. Y para ser un buen soldado, lo mejor es ser un poco estúpido".

Jorge Luis Borges

Decodificaciones

-Bueno, ¿qué le anda pasando?
-No sé, es este decodificador que no anda bien. Me tira mucha basura.
-¿Constantemente?
-Casi siempre, cada tanto me tira una obra buena, que puedo vender, pero salvo estas excepciones, siempre basura, cosas ininteligibles. ¿Sabe el papel que gasto por mes?

14 junio 2006

Y ser...

"Y ser el fantoche que va en romería,
con la cofradía del santo reproche".

Joaquín Sabina - 19 días y 500 noches

Voces en desuso

Despertó en la celda hermética donde aíslan incorrecciones. Un cuarto cerrado sin puerta ni ventana. Reconoció a una mujer sentada al otro extremo, el cabello enredado le tapaba la cara. Miraba hacia abajo, ensimismada.
-¡Socorro! -gritó impulsivamente.
-Esa voz ya no se usa más -exhaló apenas la mujer, sin levantar la vista.

07 junio 2006

La pura verdad

Si tomo un Actimel y una aspirina todos los días, prácticamente me vuelvo inmortal.

02 junio 2006

Depende

El recuerdo profundo de un sueño más sueño que otra cosa. El recuerdo sombrío de los campos brumosos. Gris. El recuerdo humedecido de tus ojos cerrados. Duros e impenetrables. Gris de lluvia y frío. El recuerdo del amanecer cuando no hay nada que amanecer. Tu recuerdo. La vigilia insevible con dolor de cabeza. Lejos, muy lejos, tejerás nuestra historia de futuros inciertos.
O no.
Todo depende.

01 junio 2006

Peces de Ciudad

Compré el CD sólo por esto:
(hay premio para el que lo lea completo)

Peces de Ciudad
Letra: Joaquín Sabina
Música: Joaquín Sabina y Pancho Varona
Álbum: Dímelo en la Calle

Se peinaba a lo garçon
la viajera que quiso enseñarme a besar
en la gare d´Austerlitz.

Primavera de un amor
amarillo y frugal como el sol
del veranillo de san Martín.

Hay quien dice que fui yo
el primero en olvidar
cuando en un si bemol de Jacques Brel
conocí a mademoiselle Amsterdam.

En la fatua Nueva York
da más sombra que los limoneros
la estatua de la libertad,

pero en desolation row
las sirenas de los petroleros
no dejan reír ni volar

y, en el coro de Babel,
desafina un español.
No hay más ley que la ley del tesoro
en las minas del rey Salomón.

Y desafiando el oleaje
sin timón ni timonel,
por mis sueños va, ligero de equipaje,
sobre un cascarón de nuez,
mi corazón de viaje,
luciendo los tatuajes
de un pasado bucanero,
de un velero al abordaje,
de un no te quiero querer.

Y cómo huir
cuando no quedan
islas para naufragar
al país
donde los sabios se retiran
del agravio de buscar
labios que sacan de quicio,
mentiras que ganan juicios
tan sumarios que envilecen
el cristal de los acuarios
de los peces de ciudad

que mordieron el anzuelo,
que bucean a ras del suelo,
que no merecen nadar.

El Dorado era un champú,
la virtud unos brazos en cruz,
el pecado una página web.

En Comala comprendí
que al lugar donde has sido feliz
no debieras tratar de volver.

Cuando en vuelo regular
pisé el cielo de Madrid
me esperaba una recién casada
que no se acordaba de mí.

Y desafiando el oleaje
sin timón ni timonel,
por mis venas va, ligero de equipaje,
sobre un cascarón de nuez,
mi corazón de viaje,
luciendo los tatuajes
de un pasado bucanero,
de un velero al abordaje,
de un liguero de mujer.

Y cómo huir
cuando no quedan
islas para naufragar
al país
donde los sabios se retiran
del agravio de buscar
labios que sacan de quicio,
mentiras que ganan juicios
tan sumarios que envilecen
el cristal de los acuarios
de los peces de ciudad

que perdieron las agallas
en un banco de morralla,
en una playa sin mar.

26 mayo 2006

Proyección

Un día hice la proyección del acto de ir hasta la heladera y comer un huevo duro, detallista y profundo como soy, me di cuenta que iba a generar la tercera gerra mundial. Horrorizado cambié de idea, ahora me proponía tomar una siesta, pero llegué a la misma conclusión tan clara como inevitable: provocaría la tercera guerra mundial. Con el tiempo supe que cualquiera de mis actos terminaba irrevocablemente con la guerra.
Así que ya saben, soy el culpable.

25 mayo 2006

Maldita Puntada

Lentamente volvió a tomar noción de sí mismo. Se sentía extraño, frío, como si parte de su cuerpo estuviera adormecido. Recordaba al detalle, dedujo que su estado se debía al extenso contacto con el suelo de baldosas. Maldita puntada que surcaba la nuca y explotaba en el medio de la frente. No tenía aspirinas. Siempre olvidaba las aspirinas.
Pasó unos minutos quieto, respirando, evaluando, no sabía cuánto tiempo llevaba tumbado de espaldas.
Se animó a abrir los ojos, el reloj de pie dominaba la escena, sin duda contaba muchos años en la casa, envuelto en una madera oscura varias veces barnizada. Ese maldito reloj, no había manera de ponerlo en hora, hermético, no atrasaba ni adelantaba un solo segundo. Lo conocía desde chico y sabía que era motivo de orgullo para la familia.
Sin embargo se había detenido. Silencioso. Por primera vez estaba quieto, las agujas esperaban, había algo en ese reloj que descartaba la posibilidad de una rotura. Los años de segundos interminables, exactos. El reloj no estaba roto; esperaba; miraba atentamente la escena; lo miraba a él. Las agujas se habían detenido segundos antes de que entrara. El reloj le daba la posibilidad de redimir sus actos.
Llegó a concebir una posibilidad absurda, pero no menos absurda que él mismo pensando una posibilidad absurda desde el suelo. Si bien disponía de tiempo, no sabía de cuánto y eso lo inquietaba.
Se sentó. La puntada. Pasó los dedos por la nuca, por la carne desgarrada y la sangre seca. Buscó alrededor la mancha de sangre y absorbió lo que pudo con su pañuelo, luego lo apretó contra la nuca y trató de ponerse de pie. Recogió el arma al costado y buscó el casquillo de la bala. Le costó sacarlo del zócalo dónde estaba incrustado e introducirlo en el caño del arma llevándolo tan atrás como su birome -y única herramienta- le permitía.
Caminó hasta el otro cuerpo, que había derramado más sangre. Dejó el arma en la mesa ratona y empleó nuevamente el pañuelo. Dos veces descargó el pañuelo sobre el cuerpo, había mucha sangre y estaba perdiendo la paciencia.
Maldita puntada. Malditas aspirinas.
Una birome no sirve para extraer balas, una birome y el dedo índice tampoco. Después de comprobarlo se dispuso a encontrar una nueva herramienta, siempre dentro de la sala de estar, que contenía su mundo y sus límites. Finalmente, en la hielera del bar encontró una pinza para sujetar cubitos. Le dio trabajo, la sangre le impedía ver bien el orificio y manchaba nuevamente el piso.
Introdujo la segunda bala en el caño y guardó el arma en el saco.
El cuerpo estaba rígido y era bastante pesado. Con un esfuerzo sobrehumano apenas pudo acomodarlo en el sofá, frente a la tele.
Del bar sacó un vaso, el anterior se desparramaba sobre el suelo, sirvió coñac, dos hielos, y lo dejó en la mesa ratona. Le dejó un partido en la tele, dio un rápido vistazo al reloj y salió de la casa cerrando la puerta suavemente.

15 mayo 2006

Viva

El día que me arrestaron corría por la Plaza de Mayo desparramando mostaza por doquier al grito de Vivan los chorros. Pero bueno, era otra época y los aderezos no salían tan caros.

10 mayo 2006

Destino

"Semo los colectiveros, que cumplimos nuestro deber..."
Les Luthiers

Faltaba media cuadra exacta para llegar a la parada cuando comenzó a correr desaforadamente. Había calculado la baldosa que oficiaba el punto de partida. Todo lo tenía muy bien estudiado porque, en ese momento, el semáforo mostraba el rojo.
Esta carrera atrajo la atención del destino que, mirando alternadamente al sujeto y al colectivo, dedujo que iba a llegar a tiempo para tomarlo. A simple vista esto sólo dejaba margen para que el colectivo acelerara de manera descomunal y pasara el semáforo en rojo, pero contradecía la arquitectura del chofer. Viendo que no podía alterar las circunstancias, el destino se puso a llorar y el sujeto subió al colectivo sonriente.
El colectivo se descompuso a las tres cuadras después de haberse desatado una tormenta que, hasta el día de hoy, cuentan los abuelos.

Presentimiento

Abrió los ojos y supo que iba a morir. Transcurría su último día. Empero desconocía el procedimiento que emplearía la muerte con él. Hubiera querido quedarse en la casa, en la cama, disfrutando de los últimos momentos. De esta manera creía que, por lo menos, no iba a ser doloroso. Mientras terminaba de reflexionar sobre sus próximos pasos, salía ya camino al colectivo. Un hombre como él no podía darse el lujo de faltar a su trabajo por obedecer un presentimiento absurdo, que en cierta forma era recurrente. Seis años tardó en conseguir el puesto, no podía faltar el primer día como de gerente de ventas.

Abrió los ojos y supo que iba a morir en un colectivo. Se tranquilizó. Estaba sentado cómodamente del lado de la ventanilla, examinó el colectivo, pocos pasajeros ensimismados, ausentes. Miró por el espejo al chofer, no vio nada extraño, ni rasgos de cansancio ni de locura aparente. La calle estaba tranquila, todavía era de noche. Más tranquilo, volvió a dormitar.

No llegó a ver el camión de diarios que impactaba furioso sobre el costado, a la altura de su asiento. Probablemente tampoco supo que fue la única víctima fatal, en un accidente común de todos los días.

Ego

¿Qué habrá del otro lado del ombligo?

08 mayo 2006

Alas

Alas
Yo ejercía entonces la medicina en Humahuaca. Una tarde me trajeron a un niño descalabrado: se había caído por el precipicio de un cerro. Cuando para revisarlo le quité el poncho vi dos alas. Las examiné: estaban sanas. Apenas el niño pudo hablar le pregunté:
-¿Por qué no volaste, m'hijo, al sentirte caer?
-¿Volar? -me dijo-. ¿Volar, para que la gente se ría de mí?
Enrique Anderson Imbert

Guía

Ya pueden adquirir en las librerías, la "Guía Práctica para reconocer actores callejeros y matarlos de un escopetazo".

Manchas

En las manchas de humedad sólo se pueden ver criaturas malignas.

10 abril 2006

Una lluvia espantosa

para Lucas

La perfecta sucesión de hechos se repetía incansablemente, día tras día. La locura ya vencida, ya degenerada en un infernal cansancio. Pero siempre había hecho lo correcto, no se permitía fallar y de ese modo, alterar la rutina predecible de lo que debía hacer. Todo debía funcionar, para eso estaba preparado, y en caso contrario debía solucionar las fallas con el menor y más tibio movimiento, casi pasando desapercibido, siempre que fuera posible.
Contra toda su voluntad, esa mañana se levantó. El baño, el traje, el maletín (odiaba los maletines), las etapas se completaban exitosas, ejercía el total dominio dentro de los límites de la casa. El desodorante que debía usar ya se dejaba oler suavemente a su paso, mientras desaparecía en la boca del subte. No, las esperanzas ya no se detenían en su vida, quizás las alejaba adrede, en todo caso no lo sabía. Franqueó la gran puerta de entrada, totalmente vidriada, la adrenalina se desbordaba por las tortuosas grietas del mal humor diario. Cada paso incrementaba la sensibilidad de todos sus sentidos, la cabeza se contraía en una gran piedra, el estómago giraba derramando bilis hasta la garganta, una gota se formaba cada vez más precisa, cada vez más fría, amenazando con deslizarse por el surco de su espalda y eso, eso haría estallar su mundo por los aires. Se detuvo frente al ascensor, del piso veinte hasta la planta baja había un minuto con sus eternos segundos burlones. Examinó la cavidad de metal, introdujo una mano, nada. Esperó. Nadie subía. El ascensor no se movía. Maldito mundo conspirador, maldito destino el de mis días. Se resignó una vez más, veinte pisos son demasiado por escalera.
Todo su ser se venció en el hastío que la llovizna literal sin causa, dentro del gabinete hermético provocaba cada mañana. Dos minutos soportando la inclemencia de un tiempo imposible, que mojaba el traje, el maletín, que recorría la cara y el cuello. Dos minutos de una lluvia interminable y periódica, que lo esperaba cada mañana. El piso veinte y el cese del agua, el agotamiento y las excusas cada vez menos eficaces, todo en el marco de una indiferencia total por parte de la gente.

Al final, a nadie le importamos.

29 marzo 2006

Visiones

Para ver ciertas cosas es indispensable poner bizcos los ojos y predisponer el alma. Así y todo cuesta.

10 marzo 2006

Es verdad

El pétalo sagrado de la flor de la rama del árbol del bosque de la tierra del planeta del universo del thëur de la pupila del ojo de la cara de la mujer que amo.
Eso quiero, le dije a mi genio de la lámpara, pero se me rió en la cara y desapareció. Sabía que tenía que comprar la otra, esto pasa por llevar siempre las ofertas.

No, no sé

Joaquín yacía duro en la cama, quieto.
Estaba expectante, aunque mantenía los ojos cerrados. En realidad tenía una gran idea, una brillante idea, quizás la mejor que se le había ocurrido en toda su vida, y evaluaba si sería lo suficientemente rápido como para correr al escritorio, coger un papel y plasmarla. O simplemente se convertiría en cientos de mariposas que se perderían por los rincones de la casa.

Inestabilidad

El problema con las palabras es que luego de escribirlas, algunas se mueven, saltan, me llaman la atención, y lo único que logran es atentar contra la idea central del texto. Seguro quieren ser las protagonistas de nuevas historias, otros comienzos, pero por suerte las mantengo en simples acotaciones.

07 marzo 2006

Sin sentido

Confía en las palabras a medida que la letra se deforme y adquiera velocidad. Los inútiles disponen de todo el tiempo del mundo para llevar a cabo su obra.

Ansiedad

Mis pequeños apéndices corrían peligro a causa de la ansiedad que me obligaba a destrozarlos de a poco, sacando prolijamente jirones de aquella piel que rodea en sus laterales a la uña. Somos pocos los que hacemos esto al revés del mundo, que como es debido, se come las uñas y las termina aislando en una masa de piel, ya inservibles, pobres uñas (*).
Pero mis pequeños apéndices corrían peligro, los incidentes habían desbordado a los pulgares y se concentraban en los índices, cosa que me preocupaba. Levanté la vista y el vaso de té vacío me obligó a descartar una opción, en realidad el tilo nunca me había hecho nada. Resolví saludablemente enfrentar el problema. Por suerte un médico oriental me había enseñado a desdoblarme, cosa que hice sin mayores dificultades, presionando aquí, tirando de allí y moviéndome enérgicamente hacia la derecha. En poco tiempo fuimos dos. Aquel conocía mi problema, eso es lo bueno de ser uno. Pero aquel era diferente, era un tipo de fiar, era quien yo hubiese querido ser, el que sabía, tomaría la decisión correcta a cada momento, ante cada encrucijada de la vida, aquel sabía conquistar mujeres (ellas sin duda lo adoraban). Me miró fijo, le di los guantes que atamos con dificultad, pero atamos al fin. Siguió una fiera pelea donde descargamos todas las energías, y que por suerte ganó él (en realidad ya sabía, podía confiar siempre en él). Hasta tuvo la delicadeza de acomodarme una almohada bajo la nuca y dejarme domir mis sueños de sangre y ardor tranquilamente.

(*) Formaremos una sociedad y algo ganaremos, no sé qué, pero algo.

Domicilio

Vivo en tu axila de verano, resbalando sobre las gotas de sudor.
Vivo en ese espacio tan íntimo que precede al pliegue central de tu cola.
Confieso que a veces desciendo al secreto oscuro de placer.
Vivo solo, evito los lugares comunes, ahí correría peligro.
Me gusta, siempre que puedo, recorrer la curva más bonita que se extiende mansa y firme sobre el muslo, desde la cadera y hasta la rodilla.
Hermoso y variado paisaje sensual. Además, no pago impuestos.

Visiones

El viejo tardó tres días en llegar, si bien la distancia no era excesiva, su andar conllevaba una lentitud triste marcada por los años. Cuando por fin se sintió seguro, se arremangó los pantalones, se sentó sobre el pasto virgen y dejó los anteojos negros a un lado.
Luego sólo esperó. Sabía que en corto tiempo vería el amanecer.

04 marzo 2006

Consideración

Vale no entender nada.

Brilla

Necesito que brilles. Luz Bendita. Hoy seremos compañeros. Acaricia el delicado verde. Llena tus pulmones. Brilla. Siente el espacio. Disfruta la obra. El camino es tan perfecto que inútil sería demarcarlo. El camino es todo. Es tu decisión. Mira lejos. Brilla con fuerza. Las flores se esfuerzan por volver la carita hacia vos. En medio del caos, tu extraño orden nos agrada. Gracias.

01 marzo 2006

Arquitectura

No hay azaroso destino que conciba estas líneas.
Todo a lo lejos, fuera de la humana comprensión,
está articulado por el arquitecto del mundo,
aquel que con sus hilos maneja a perfecta precisión,
los engranajes de nuestras puntuales y simples vidas.
Allá lejos, en la Fábrica del Universo Todo
se escucha tic, se escucha tac, para luego tic.
Todo tiene su tiempo y lugar dentro del diseño.
Nuestros engranajes se aceitan una sola vez.
Muy pocas ocasiones nos ponen en atención del Maestro.
Deber nuestro es, cuidarnos y ser útiles al todo,
para volver, luego de una extensa pulida,
al sistema global de piezas y dientes sanos.
Si mal los engranajes se corroen
y descuidan su funcionamiento,
sin vacilar nos reemplazan por otros nuevos,
y nos tiran en la caja de la chatarra,
para nunca o quizás, volver la vista hacia nosotros.
Nos olvidan, nos desarman, nos miran con desprecio.
Ojalá no sea tu suerte, hermano mío,
y goces de salud plena en esta vida,
para que nos encontremos allá lejos en el tiempo,
otra vez, dos engranajes, algún día.

28 febrero 2006

Recuerdos

Aserrín aserrán,
los maderos de San Juan,
piden pan, no les dan,
piden queso y les dan un hueso,
y les cortan el pescuezo.

Canciones de la infancia, así estamos.

21 febrero 2006

Amanece

Verás ahogar la sangría de una noche sin tiempos.
Verás palidecer un oscuro negro.
Tendrás nuevas alas de viento sur.
Morirás, tal vez, para ver el amanecer.
Y sentirás bien dentro, latir un corazón.

20 febrero 2006

Conclusión

Como técnico, los problemas que más me gusta resolver, son los que existen sólo en la mente de las personas.

17 febrero 2006

De viaje

Acaricio tu cuerpo ingenuo de majestuosa belleza.
Acaricio tu cuerpo porque no me adviertes.
Acaricio las curvas con una pasión débilmente controlada por la lentitud de mis movimientos.
Acaricio tu piel imaginada de tacto fugaz.

Tu cuerpo me lleva a un estudio de pintura de antaños, construido en un altillo. Con un fino, finísimo manto de polvo cubriendo el suelo. Habitado por la magia del artista, inspiración de obras ya finalizadas y cantidad inmensa de ideas arremolinadas, a una temperatura necesaria para erizar la piel, pero no suficiente para molestar. El piso es de madera, fresca madera. La gran ventana deja pasar mucha luz, luz que cae sobre el piso dibujando contornos bien definidos. El lienzo está enmarcado, a la espera, blanco, virgen. Los pinceles esperan, todo el cuarto espera tu presencia para plasmarla y recordarla por siempre.

Adiós bella criatura, quizás otro vagón nos encuentre juntos. Quizás.

16 febrero 2006

Lejos

Hoy también los barcos zarparían. Todos los días regularmente las gotas de madera se deslizaban por el tranquilo río, casi en comunión de intenciones. Todos los días era Domingo, con ese leve polvillo mágico que cautiva los sentimientos y perfuma la inspiración. Mi lugar de reposo estaba esperando, mi libro ansioso de verme a los ojos abría las páginas donde sabía, la costa se veía maravillosa, tranquila.
No todos los días se descubren estos lugares apartados del mundo, vírgenes de huellas, y cuando se tiene la suerte de encontrarlos (o serán ellos que nos encuentran) no se puede más que continuar viviendo en ellos para siempre.
Algunas hojas de los árboles del cielo, no sé porqué, caen a la tierra en forma de paraísos escondidos, regalos celestiales que nos permiten creer.

Después me desperté porque el calor me estaba derritiendo y todo seguía igual, encima ya era tarde.

15 febrero 2006

Tiempos modernos

Y la picadora de carne (así como nos gusta llamarla) continuaba su actividad incesante, generando destinos para todos los inmigrantes. Varias etapas la constituían, en la primera, por dar un ejemplo, se seleccionaban aquellas personas con aptitudes para algún cargo político (la política había empeorado para entonces), según sus cualidades, el resto seguía hacia las etapas posteriores. Los que no lograban salir de la máquina en alguna de las etapas y llegaban al final, caían indefectiblemente en la picadora de carne literal y terminaban siendo hamburguesas.

Una excepción se daba con los artistas, estos al presentar el carnet que los acreditaba como tales, evitaban automáticamente todas las etapas y continuaban libres. Se valían de una antiquísima norma que casi por error había podido filtrar un senador, posteriormente asesinado.
En esa época era común ver por la calle unos monstruos llamados clasificadoras, que raptaban humanos de todo tipo para llevarlos a la picadora de carne, los brazos de las máquinas succionaban gente de una forma brutal, tal es así que el quince porciento del total de la carga moría al instante.

14 febrero 2006

Diálogo de pastillas

Sentado cómodamente en el sillón, me disponía a mirar por TV el show de "Compre todo lo que nunca va a usar pero cómprelo ya a ver si todavía se da cuenta", disfrutando a su vez de una rica y potasiosa banana (sí, banana). La luz de la habitación brillaba por su ausencia. Apenas tenue, daba una forma borrosa del living.
Alguien se aclaraba la garganta y alarmado lo advertí detrás de la barra del bar, se mantenía en silencio pero no me sacaba la mirada de encima, los ojos bien redondos y blancos, un bigote espeso y poca estatura. De tez oscura y camisa a cuadros.
- Disculpe, usted qué mira?
- Y usted sabe lo que hace?
- Comer una banana, hasta donde yo sé...
- Sabe quién cosechó con sus propias manos esa banana?
- No me diga que...
- Sí, yo. Con el sudor de mi frente.
- No me dijo que con las manos?
- No se haga el tonto que ya bastante tonto es.
- Entoncés estoy justificado- golpeó la barra con el sombrero.
- Basta, ya es suficiente.
- Sí, ya es suficiente -ahora otra voz, recién salida del armario. De algún lado la conocía, media regordeta, de unos cincuenta, ojos negros y la misma indignación. Pero ese delantal verde con borde blanco medio roto...
- Sí, ya sé, no me diga nada, usted fue la que me vendió esta banana, o me equivoco?
- No se equivoca.
- En general no me equivoco casi nunca.
- Bueno, yo no diría eso, en realidad no lo conozco tanto.
- Es verdad, pero no viene al caso conocerme, no?
- No.
- Vio que no me equivoco.
Los dos miraban fijo, los dos con una mueca desaprobatoria al unísono. La situación se hacía insostenible. No pude más que coger el abrigo y salir a caminar un poco.
- Chau, hasta luego, que sigan bien... -las palabras quedaron suspendidas en el ambiente espeso y neblinoso del living, con sus puntos suspensivos y todo. Salí casi corriendo, derechito para la Farmacia a comprar los remedios.

13 febrero 2006

En serio

No hay caso, por más que me esfuerce, practique y practique, aunque logre agarrar las monedas del vuelto en el subte lo más rápido que un hombre pueda, al darme vuelta, el señor que siga en la fila estará molesto por mi presencia. Es un tema que me tenía mal, te juro que hasta que volé la estación en pedazos me tenía mal. Igual, ahora tengo otros problemas que iré resolviendo a su medido momento.

(es fulero medir los momentos, no?)

10 febrero 2006

Sobre gustos

Me gustan las personas que pueden ver un problema sin el dramatismo innecesario, y mostrarnos las soluciones que en realidad conocemos pero no queremos aceptar. Me gustan las personas que actúan como si nada les sorprendiera, pero sin mostrarse altivos, sino serviciales y dispuestos. Parecerá que hay muchas, pero no, en realidad es muy fácil confundirlas por una clase más común y vulgar.

Además me gustan las papas fritas y seguir teniendo olor a desodorante.

28 diciembre 2005

Decisión

Esa lágrima revelaba su verdadero deseo, tarde empañado por la decisión incorrecta. La pantalla lo consumía en un blanco enceguecedor. El silencio penetraba sus oídos. Todo terminaba, todo explotaba. Él había decidido comenzar de nuevo. Él había decidido por todos.

26 diciembre 2005

Un loco sublime

Un negro matiz de sentimientos oscuros dominaba cada una de tus reacciones. Desde el disparo la sierra, el pozo y el cigarrillo, insignia de una victoria siniestra, hasta el traje y el buenos días. Un ser extraño, perfectamente macabro. Un loco sublime, metódico, morboso y despreocupado. La camisa abierta, la corbata floja en corona de laureles, el atardecer que entraba por unos ojos bien abiertos, las ojeras transpiradas, las manos siempre impecables.
De criticar, por hacerlo nomás, una mínima gota de sangre oscura y muerta filtrada sobre el interior del pantalón, a la altura del dobladillo, pero que pasaría indiferente a la mirada de todos.

15 diciembre 2005

Espera

El hastío tenía un fino color a hierbas vivas, y un olorcito a cerveza impregnada en la barbilla, en los pómulos, en la capa de grasa que untaba la piel de aquella cara. Aquella cara de ojos prestados, una sorpresa que no llegaba, una espera dejando paso al cansancio, que confundía la importancia con ese falso sentimiento de que todo da igual.

03 diciembre 2005

Américo

Américo era un tipo que había logrado trasponer la barrera de lo ridículo, llegando a ser un espectáculo gracioso. Ese mal humor típico que lo caracterizaba, a su vez reforzaba la sonrisa de quienes lo conocían. Vivía en el Bar del Tano, allá por la calle Laprida, su hogar era una banqueta que daba a la barra, ya descosida por tantas sentadas. Nadie en el Bar sabía de dónde había venido, si tenía familia, dónde vivía, nada. Pero el Tano lo dejaba porque atraía a la gente. Las alas habían dejado de ser blancas, para tomar un color grisáceo grasiento, medio amarillento y con manchas de café. Además, en uno de los lado le faltaba un pedazo. Es que Américo nunca pudo dominarlas bien, eran más una carga que parte de su cuerpo. La túnica estaba en peores condiciones, la verdad que de Ángel de la Guarda, como él mismo se decía, le quedaba poco. Ahora, era increíble la cantidad de alcohol que podía consumir por día, si algo ponía en duda su condición de humano era eso, vaso tras vaso. El gordo Rinfolfi lo desafió una vez y le ganó, tomo un vaso más de cerveza que Américo, veintiocho en total, pero esa misma noche entró en coma alcohólico y murió a la mañana siguiente. Mientras que Américo siguió en la barra como si nada -aunque los que se quedaron hasta tarde dicen que se pasó un buen rato en el baño vomitando. Dormía en uno de los cuartos del baño. Todos dicen que estaba loco, pero no era peligroso, algunos le habían tomado cariño. Cada tanto salía corriendo como trueno, corría por las calles hasta perderse en alguna esquina, para volver quién sabe cuando, cansado, con la cabeza gacha, hecho un mamarracho. Ese era Américo, un Ángel de la Guarda del barrio.

26 noviembre 2005

Desorden

No clavarás tu lanza aquí.
Maldigo tu insignia impune.
Creador de duelos insensatos.
Espina de mal agüero.
Obligas a llorar por culpas ajenas.
Te ríes y gozas con todos.
Haré justicia, haré verdad,
haré unas ricas tarteletas de calabaza rellenas,
que te vas a chupar los dedos.

En la estación

Imagino situaciones, situaciones solitarias, aisladas de un entorno poco meritorio. Preciosas gemas negro mate, preciosas gemas que no te devolverán un mínimo reflejo, que no podrás ubicar en ningún lugar de la pobre lógica.

El calor descomponía una realidad inmóvil, llenaba el aire y la mente, evitaba pensar. El polvo era su fiel aliado. La estación de nafta estaba bien ubicada, pero nadie se detenía, nadie quebraba el cansancio de lo habitual. Julio ya era viejo, tenía como mil años, pero contaba poco. Nadie conocía su vida antes de la estación, en realidad a nadie le importaba. La gorra, guardiana de una calva granizada por lunares bien feos, contenía la transpirada frente y daba la sombra necesaria para divisar algún posible cliente. Pero Julio no miraba, hacía días que había dejado de mirar. Julio agonizaba en una cárcel de sentimientos encontrados.
Las lágrimas se habían secado, la sangre desparramada por el piso también.
Apenas temblaba, apenas su corazón latía, el único músculo con vida propia, el único órgano despiadado que no lo dejaba en paz. Julio lloraba, no se veía, pero lloraba, y lloraría hasta el último aliento. La culpa, la negación, el asombro, la tristeza y la furia habían estallado en su cabeza despojándola de toda utilidad.
Habían pasado varios días y el cuerpito de su hija seguía tirado allí, cerca del surtidor, todavía conservaba las huellas de esas ruedas asesinas. Todavía tenía la hebilla de su cumpleaños, y seguía siendo hermosa, aunque su carita no estuviera feliz. Aunque no correteara por todos lados. Aunque no discutiera a la hora de dormir.
El calor era insoportable, no dejaba pensar.

08 noviembre 2005

La falla

Y apretó, y apretó, mientras la adrenalina amenazaba con hacerle estallar la cabeza, pero un poco pispiaba pa' bajo a ver qué pasaba, o mejor dicho, qué no pasaba. De a poco, la cara de estúpido feliz se fue modificando hasta ser la cara de un estúpido estúpido. Temblaba, temblaba como una hoja, aunque jamás vi temblar una hoja tanto como este pobre. En realidad jamás vi temblar una hoja. Aunque mejor dicho no me interesa si las hojas tiemblan. Aunque no creo que tiemblen. Examinaba el pulsador no para buscar una explicación, sino más bien para echarle la culpa. Insolente, irrespetuoso, qué se creía el maldito. Esa falla dejó sin sentido gran parte de su vida, le arruinó años de planeamiento y arrancó de cuajo mucho de su coraje, cultivado por los años de lectura e indignación. En fin, aquí ya no hay más nada por hacer, esta batalla la perdí. Se alejó caminando triste, mientras buscaba otro pulsador que tenía destinado al Banco Nacional.

Y si tiemblan, por qué lo hacen? A qué le tienen miedo? Será el viento un compañero infiel, será la lluvia cruel, o será el desasosiego de la continua suspensión.